La experiencia es una linterna colgada a la espalda
La experiencia es una linterna colgada a la espalda. Ilumina con precisión quirúrgica el camino que ya hemos recorrido, revela cada piedra en la que tropezamos, cada desvío innecesario, cada decisión impulsiva que nos llevó a un destino inesperado. Sin embargo, deja en penumbra el sendero que tenemos delante. Caminamos hacia el futuro con la luz apuntando hacia atrás, viendo con absoluta claridad lo que ya no podemos cambiar y avanzando con incertidumbre hacia lo que aún no existe. Esta paradoja define gran parte de la condición humana : comprendemos la vida cuando ya ha pasado. Hay una ironía silenciosa en esto. Cuando somos jóvenes, anhelamos experiencia como si fuera un mapa secreto que nos evitará errores. Creemos que quienes nos aconsejan poseen una especie de visión superior, una claridad que nosotros todavía no alcanzamos. Pero lo que realmente poseen es memoria iluminada . Sus linternas revelan los caminos que ellos mismos transitaron, no necesariamente el que nosotros recorr...