La tristeza vuela con alas del tiempo
La tristeza vuela con alas del tiempo . La frase suena como una promesa antigua, casi como un susurro heredado que atraviesa generaciones ofreciendo consuelo en momentos de dolor. Se repite en libros, conversaciones, despedidas y silencios incómodos. Funciona porque queremos creerla. Porque cuando algo duele, la idea de que el tiempo se encargará de aliviarlo todo resulta profundamente seductora. Sin embargo, en el contexto actual, esta afirmación no solo se queda corta, sino que puede ser engañosa si no se examina con detenimiento. Vivimos en una época que ha redefinido la relación con el tiempo. Todo ocurre rápido, todo se consume rápido, todo se reemplaza rápido. La tristeza, en este escenario, se vuelve una anomalía. No encaja con la lógica de la inmediatez. No produce, no optimiza, no acelera. Por eso, en lugar de ser procesada, suele ser desplazada. Se le empuja hacia los márgenes de la experiencia cotidiana, donde no interrumpa el flujo constante de estímulos. En ese sentido, de...