Nada es más peligroso que una idea cuando solo se tiene una
Nada es más peligroso que una idea cuando solo se tiene una. Esta frase, aparentemente simple, encierra una profunda reflexión sobre la manera en que pensamos, decidimos y actuamos en el mundo. Vivimos en una época donde la información abunda, pero también donde las opiniones se radicalizan con facilidad. Tener una sola idea, una sola perspectiva, una sola verdad, puede convertirse en una trampa mental que nos limita, nos vuelve rígidos y, en muchos casos, nos conduce al conflicto con los demás y con nosotros mismos. Cuando una persona se aferra a una única idea, corre el riesgo de construir su identidad completa alrededor de ella. Esa idea se transforma en una bandera, en una creencia inamovible, en un filtro a través del cual se interpreta toda la realidad. Todo lo que encaja con esa visión se acepta sin cuestionamiento, y todo lo que la contradice se rechaza, se ignora o se combate. Así, el pensamiento se estrecha, se vuelve predecible y pierde la riqueza que surge del contraste,...