Nada es permanente excepto el cambio
Nada es permanente excepto el cambio. Esta frase, atribuida a Heráclito , ha atravesado siglos, culturas y disciplinas porque condensa una verdad que resulta tan evidente como incómoda: la inestabilidad es la condición natural de la existencia. Vivimos en un mundo que se transforma de manera constante, a veces de forma imperceptible y otras con una violencia que sacude nuestras certezas más profundas. Sin embargo, a pesar de esta evidencia, los seres humanos seguimos aferrándonos a la ilusión de la permanencia, buscando estabilidad, control y seguridad en un entorno que, por definición, no puede ofrecérnoslos de forma absoluta. La resistencia al cambio es una de las características más persistentes del comportamiento humano. Nos acostumbramos a las rutinas, a las estructuras sociales, a las relaciones, a los modelos económicos y culturales, porque en ellos encontramos una sensación de orden y previsibilidad. Esta tendencia no es irracional: la estabilidad reduce la ansiedad, permite...