Nada es permanente, excepto el cambio
Hay una verdad que acompaña silenciosamente cada instante de nuestra existencia y, sin embargo, pasamos gran parte de la vida intentando ignorarla. Nos aferramos a personas, lugares, momentos, ideas e incluso versiones de nosotros mismos con la esperanza de que permanezcan intactos. Construimos rutinas para sentir seguridad, hacemos planes convencidos de que el mañana responderá a nuestras expectativas y, cuando algo cambia, solemos interpretarlo como una interrupción de la normalidad. Pero quizá la normalidad nunca fue la permanencia. Quizá, desde el principio, la única constante ha sido el cambio. El filósofo griego Heráclito resumió esta idea con una frase que ha atravesado más de dos milenios sin perder vigencia: "Nada es permanente, excepto el cambio." No se trata únicamente de una observación sobre la naturaleza, sino de una reflexión profunda acerca de la condición humana. Todo aquello que existe está sometido a un movimiento continuo. Las estaciones se suceden unas...