La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla
La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla. Esta frase encierra una verdad profunda y, al mismo tiempo, inquietante: nuestra existencia no se construye únicamente a partir de los hechos que sucedieron, sino desde la memoria que guardamos de ellos y la manera en que los interpretamos . No vivimos dos veces el mismo instante, pero sí lo recordamos innumerables veces, y en cada recuerdo lo transformamos un poco, lo suavizamos, lo exageramos, lo embellecemos o lo oscurecemos según nuestras emociones, nuestras heridas y nuestros anhelos. La memoria no es un espejo fiel del pasado, sino un filtro sensible que selecciona, ordena y resignifica. Recordar es un acto creativo. Cada vez que evocamos un momento, lo reconstruimos desde el presente, con la mirada de lo que somos ahora. Por eso, dos personas que compartieron una misma experiencia pueden contar historias completamente distintas. Cada una vivió su propia versión de ese instante, marcada po...