La experiencia es una linterna colgada a la espalda
La experiencia es una linterna colgada a la espalda : ilumina siempre el camino que ya hemos recorrido, pero deja en penumbra el que tenemos por delante. Caminamos, entonces, con la ilusión de que aprender del pasado nos prepara para el futuro, aunque en realidad avanzamos tanteando, improvisando, sintiendo el suelo bajo los pies sin verlo del todo. Esa contradicción es profundamente humana. Nos aferramos a lo vivido como si fuera un mapa confiable, pero cada paso nuevo ocurre en un territorio que no reconoce del todo nuestras certezas anteriores. Mirar atrás tiene una comodidad difícil de abandonar. En los recuerdos todo parece tener sentido, incluso los errores. Lo que en su momento fue confusión o dolor se reorganiza en la memoria como una lección clara, casi obvia. Nos decimos que ya sabemos cómo actuaríamos si algo similar volviera a ocurrir, como si el pasado pudiera repetirse con las mismas condiciones, como si nosotros mismos no estuviéramos cambiando constantemente. Pero la ...