La vida se contrae y se expande en proporción al coraje
La vida se contrae y se expande en proporción al coraje . Esta frase, atribuida a Anaïs Nin , encierra una verdad profunda que suele pasar desapercibida en la rutina diaria. No se trata solo de una reflexión poética, sino de una descripción precisa del modo en que nuestras decisiones, miedos y anhelos moldean el tamaño real de nuestra existencia. No hablamos del tiempo que vivimos, sino de la intensidad con la que lo habitamos. Porque vivir no es simplemente respirar, cumplir horarios o acumular años, sino atreverse a sentir, elegir, equivocarse, comenzar de nuevo y avanzar incluso cuando la incertidumbre nos tiembla en las manos. Desde pequeños aprendemos a protegernos. Nos enseñan a no arriesgar demasiado, a no soñar en exceso, a no salirnos del camino marcado. Poco a poco vamos construyendo muros invisibles que nos prometen seguridad, pero que también reducen el horizonte. La vida entonces comienza a contraerse. Se vuelve predecible, controlada, aparentemente estable, pero también...