La soledad es la forma más profunda de la libertad
La soledad es la forma más profunda de la libertad. Esta afirmación, incómoda y provocadora en una época que idolatra la hiperconexión , obliga a detenernos y mirar de frente una de las experiencias más temidas por la sociedad contemporánea. Vivimos rodeados de pantallas, notificaciones y vínculos instantáneos que prometen compañía permanente. Sin embargo, cuanto más se multiplican los canales de comunicación, más evidente se vuelve una paradoja: nunca habíamos estado tan conectados y, al mismo tiempo, tan incapacitados para estar verdaderamente con nosotros mismos. La sociedad actual ha convertido la compañía en un mandato. Estar solo suele interpretarse como un fracaso social, una carencia afectiva o un síntoma de inadaptación. Desde la infancia se nos enseña a buscar aprobación, a integrarnos, a pertenecer. El valor de una persona parece medirse por la cantidad de amigos, seguidores o contactos que acumula. La soledad, en cambio, se asocia al abandono, a la exclusión o a la tristez...