A veces uno se convierte en extranjero dentro de su propia vida
Esto no siempre ocurre en medio del caos. A veces llega en plena estabilidad, cuando todo "debería" estar bien. Y es entonces cuando más desconcierta. Porque uno espera sentirse perdido después de una pérdida, después de un cambio, pero no en la rutina, no en la quietud.
El extraño en el espejo
Elena tenía un buen trabajo, una pareja estable, amistades de años y un apartamento bonito. Su vida, vista desde fuera, parecía "completa". Pero un día, al llegar a casa, dejó las llaves sobre la mesa y se quedó quieta en medio del salón. La planta que había comprado hacía meses seguía viva, las fotos en la pared sonreían como siempre, pero ella no. No reconocía nada como suyo. No había dolor evidente, ni una razón clara. Solo un silencio interno que le decía: “Este ya no es tu lugar”.
Lo difícil de este tipo de extranjería es que no hay un idioma que aprender ni fronteras que cruzar. El problema no está afuera: está adentro. Es el alma diciendo que se ha quedado atrás, que la vida siguió un camino automático y que hace tiempo perdió contacto con el verdadero deseo.
¿Qué dice la psicología?
La sensación de extrañamiento interno ha sido abordada por la psicología existencial y la fenomenología. Viktor Frankl habló de un "vacío existencial" que aparece cuando las personas pierden contacto con su sentido de vida. No es depresión clínica, necesariamente, pero sí un estado de desconexión: de uno mismo, de lo que se hace, de lo que se siente.
Estudios publicados en The Journal of Humanistic Psychology también explican este fenómeno como una “disonancia ontológica”: cuando la vida que vivimos ya no se alinea con nuestra identidad más auténtica. No es que todo esté mal. Es que todo está deshabitado.
Preguntas que podrían ayudarte a reencontrarte
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¿Qué parte de tu vida ya no se siente tuya?
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¿En qué momento dejaste de reconocerte?
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¿Hay decisiones que tomaste por costumbre o por expectativa, y no por deseo genuino?
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¿Cómo suena tu voz interna… si decides escucharla hoy?
¿Qué hacer cuando te sientes extranjero?
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Revisa tu mapa interno: Haz una pausa y pregunta: ¿esta vida que tengo, la elegí? ¿O me la impusieron los años, el miedo, los “debería”?
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Empieza por lo pequeño: Cambia una rutina. Llama a alguien que solías ser tú mismo cuando estabas con él. Recupera una pasión abandonada. Reconectar no siempre empieza con decisiones grandes, sino con actos íntimos.
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Habla tu idioma emocional: Escribe. Dibuja. Canta. Haz algo que no tenga función, solo intención. Las formas del alma no siempre son verbales.
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Busca el espejo correcto: Rodéate de personas que no te exijan ser coherente con tu pasado, sino auténtico con tu presente.
Reflexión final
Ser extranjero en tu propia vida no es un castigo, es una señal. Un susurro del alma pidiéndote que regreses a casa, no a un lugar físico, sino a un estado del ser. A veces hay que perderse dentro de uno mismo para volver a encontrarse. Hay que desaprenderse un poco, cuestionar, desarmar, abrir grietas donde pueda entrar la luz.
No estás solo si te sientes así. Muchos lo están, aunque no lo digan. Pero recuerda: el hecho de que algo se sienta ajeno hoy no significa que no pueda volverse tuyo de nuevo… o mejor aún, que no puedas construir algo nuevo donde tu alma pueda quedarse a vivir.

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