La Jaula Que Elige la Memoria
La memoria no es un archivo confiable ni un espejo del pasado. Es más bien una criatura viva, indómita, que no responde a la voluntad sino a sus propios impulsos. Tiene apetitos extraños. Guarda lo que no se le pide y olvida lo esencial. Regresa cuando uno quiere paz, se esconde cuando uno busca respuestas. Es, en muchos sentidos, un animal salvaje domesticado a medias por la conciencia , pero que nunca deja de morder. Y no solo muerde, también elige. Elige qué retener, qué distorsionar, qué callar. A veces por protección. A veces por conveniencia. Y otras, por simple azar. La memoria no es justicia ni cronología. No está al servicio de la verdad objetiva. Está al servicio de la supervivencia emocional . Y por eso puede ser traicionera. Se habla con frecuencia del olvido como falla, como vacío. Pero en realidad el olvido es una forma activa de construcción . Lo que no recordamos también nos define. Porque lo que queda es, de algún modo, lo que hemos dejado ganar. La memoria, como an...